Parabola , de Antonio Machado

Sobre la limpia arena, en el tartesio llano 
por donde acaba España y sigue el mar, 
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano; 
uno duerme, y el otro parece meditar. 
El uno, en la mañana de tibia primavera, 
junto a la mar tranquila, 
ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera, 
los párpados, que borran el mar en la pupila. 
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo, 
que sabe los rebaños del marino guardar; 
y sueña que le llaman las hijas de Nereo, 
y ha oído a los caballos de Poseidón hablar. 
El otro mira al agua. Su pensamiento flota: 
hijo del mar, navega ?o se pone a volar? 
Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota, 
que ha visto un pez de plata en el agua saltar. 
Y piensa: “Es esta vida una ilusión marina 
de un pescador que un día ya no puede pescar.” 
El soñador ha visto que el mar se le ilumina, 
y sueña que es la muerte una ilusión del mar.